Ago, 2025
Atención personalizada
Las escalas de valoración del dolor son métodos clásicos de medición de la
intensidad del dolor, y con su empleo podemos llegar a cuantificar la
percepción subjetiva del dolor por parte del paciente, y ajustar de una forma más exacta el uso de los analgésicos. Recientemente se recomienda obviar el paso escalonado de los analgésicos, establecido por la OMS, en determinados casos, como pacientes que refieran un dolor severo de inicio, deberíamos pasar directamente al tercer escalón, sin necesidad de ensayar los dos escalones previos con el objetivo de evitar períodos de dolor mal controlado.
CONSIDERACIONES IMPORTANTES A LA HORA DE EVALUAR EL
DOLOR:
-Explicar al paciente y a su familia la utilidad de evaluar de forma
continuada los síntomas que presenta (facilita toma de decisiones
terapéuticas y el control por parte del paciente).
-Determinar el estado cognitivo del paciente y su deseo/ capacidad para
colaborar.
-Explicar los puntos de anclaje adecuando el lenguaje al estilo cultural del
paciente.
-Dejar puntuar al paciente sin interferir ni juzgar.
-Una vez haya puntuado el paciente, validar la puntuación con el paciente
(saber si ha comprendido el instrumento y el significado de la puntuación).
-EVA (Escala visual analógica)
El tratamiento analgésico del dolor oncológico dependerá sobre todo del tipo de dolor y de la intensidad. De manera que en los dolores con EVA ≥ 7 se debería de iniciar de entrada con el tercer escalón de la analgesia, obviando los dos escalones previos. La vía de administración recomendada es la vía oral, y en los pacientes con dificultades para la deglución se puede recurrir a las formas transdérmicas (TD), aunque en determinadas circunstancias la vía parenteral es la preferible.
Estas escalas de valoración del dolor oncológico son generalmente de fácil
manejo y entendimiento por parte de los pacientes.
Cada día nos vemos enfrentados a grandes exigencias, sobre todo, en nuestro trabajo, vivimos presionados y constantemente competimos con los demás y nosotros mismos, por ello nuestra salud física y mental se ve afectada y el estrés se presenta tarde o temprano, por lo que cada día se hace más necesario encontrar soluciones oportunas a este mal que nos ronda en forma permanente.
Los empleados sanos se concentran y trabajan mejor, generando mayores niveles de eficiencia y efectividad dentro de la organización. Las investigaciones científicas demuestran que este incremento en la productividad se da por mejoras cuantificables en aspectos como: toma de decisiones y asertividad, concentración y memoria, manejo del tiempo, moral y motivación, estabilidad emocional.
Está comprobado que los programas de ejercicio físico mejoran la productividad, ya que las personas se tornan más dinámicas, positivas, seguras de sí mismas. Estos programas generan un ambiente de trabajo más activo y enfocado, por lo tanto fortalecen a la compañía y la llevan a una posición óptima para alcanzar el éxito.